La Unión Africana, integrada por 55 países, continua implementando una moratoria para impedir las exportaciones masivas de pieles de burro, a China, un negocio que se estima en un valor anual de US$1.000 millones.
Según una investigación de la Fundación Hinrich, las ventas de este producto pasaron de alrededor de 400.000 unidades, al comienzo de este siglo, a alrededor de entre 4 y 6 millones, anuales, dos décadas después. La industria vinculada a la medicina tradicional china, aprovecha la piel del burro para extraer un colágeno conocido como ejiao. El mismo se utiliza para tratar trastornos como el insomnio, tos y mareo, entre otros.
Tal demanda, se indica, ha originado una matanza indiscriminada y el tráfico ilegal de burros, entre los estados africanos, al tiempo que registran una fuerte caída en la población de la especie, con los consecuentes problemas sociales. Entre tanto, China esta fomentando la cría de burros en Pakistán, segundo productor de esta variedad de ganado.
Fuente: Fundación Hinrich
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