La recurrente cifra de que mil millones de personas “viven”, con menos de 2 dólares al día, esta lejos de describir la tragedia diaria de la extrema pobreza que azota a una enorme cantidad de personas en el mundo, especialmente las mujeres.
Así lo sostiene, la egresada de Ciencias Informáticas y Economía, Melinda Ann French, de la Universidad de Duke, en Texas, ( 1986), quién obtuvo su primer empleo en Microsoft y quién siete años después, se convertiría en la esposa de Bill Gates.
Su sensibilidad, la sacó de las confortables oficinas en Seattle, para ir a ver, de primera mano, la cara de la extrema pobreza, los ojos de mujeres y niños de Haití, pasando por las las aldeas del Himalaya, hasta llegar a una de las zonas más pobres del planeta, en la India.
Precisamente ese mismo país que eligió la Madre Teresa, para ofrecerle la limpieza de una herida y una última sonrisa, a los más pobre de los pobres, como ella llamó a quienes viven en los barrios marginados de Calcuta.
La palabra humanidad no se puede interpretar en abstracto, dice Melinda Gates, quién a través de la Fundación, han gastado alrededor de US$40.000 millones, para llevarle soluciones prácticas en materia de salud, vivienda, educación y alimentación, a los más pobres del planeta.
Sobre el cúmulo de experiencias a lo largo de este siglo, acaba de lanzar un libro : ” El Momento de Levantarse“, empezando por empoderar a las mujeres, para cambiar el mundo.
En uno de los capítulos que hemos leído anticipadamente, se describe lo que constituye la tragedia diaria de las mujeres, que abandonan a sus hijos por la necesidad de tener que ir a trabajar y donde la constante es siempre el peligro.
Las cifras que muestran el panorama de la salud son, asi mismo, espeluznantes: 3 millones de niños mueren anualmente en el mundo, antes de alcanzar sus cinco años. La mitad no alcanzan a vivir un mes y , entre estos últimos, su vida no pasa del primer dia.
Un total de 40 millones de mujeres dan a luz, cada año, sin ninguna asistencia. Los sueños de ellas, son prácticamente los mismos de cualquier mujer; la cuestión es que para ellas es algo lamentablemente inalcanzable, a dicho Melinda Gates, a la nueva generación de alumnos de su universidad.
Pero su consigna es contundente: la tecnología tiene que servir para darles el poder y la oportunidad de una vida digna. Y a pesar de toda la tragedia vista, se declara: Irremediablemente Optimista.
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