La técnica, desarrollada en Japón, mezcla los nutrientes del agua salada, en cultivos de especies de peces marinos, en criaderos de agua dulce.
La misma fue concebida para el fomento pesquero, en territorios que carecen de mar. Los peces híbridos criados de esa forma, como el mero, crecen más rápido y son más resistentes a las enfermedades, de acuerdo con el profesor Toshimasa Yamamoto, en la Universidad de Okayama.
Esta modalidad ya ha sido trasplantada a criaderos en Mongolia. De otro lado, se informó, que el tema relacionado con esta técnica, ha sido incorporado al cuestionario de admisión en las facultades de idiomas, en las universidades japonesas, bajo el concepto de “una tercera agua”.
Fuente: Universidad de Okayama
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