Investigadores de varias universidades, han evaluado en tiempo real las respuestas del cerebro, a las fragancias, su relación con una determinada marca, y el impacto en las emociones, de los consumidores.
Encontraron, por ejemplo, que el olfato establece un vínculo emocional con determinadas marcas, de tal forma que cuando se trata de confundir el cerebro con aromas similares, la memoria registrada no se deja engañar. Cuando la aroma no coincidía con la imagen de marca, la respuesta de placer era incongruente, se explicó.
Queda claro que hay una” identidad olfativa”, que va más allá de las aromas agradables, sostuvo el profesor Woon Chong, de la Universidad Sungkyunkwan, en Corea del Sur. Su equipo, trabajo en la investigacion con colegas de la Universidad Tecnológica de Texas, y la Universidad de Michigan.
Fuente: Universidad de Sungkyunkwan
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