Los países de bajos ingresos mejorarían su dieta nutricional, si importaran productos del mar congelados, cuyos precios son más bajos en el mercado mundial.
La conclusión es producto de una investigación donde se analizaron más de 260 mil registros de comercio bilateral, que incluyó las 266 especies marinas más comercializadas, a nivel mundial.
Por cada dólar invertido, un consumidor obtiene una mayor cantidad de 9 nutrientes básicos – desde vitamina B12 hasta magnesio-, que si recurre a otras fuentes de nutrición animal, explicaron los investigadores. En contraste, los consumidores de países más ricos, pagan precios muchos más altos, por preferir los mariscos frescos, que contienen cantidad similar de nutrientes, que el producto congelado.
El análisis fue realizado por los expertos en Economía Ambiental, Marina Liu, del Instituto Oceanográfico Woods Hole, y Martin Smith, de la Universidad de Duke.
Fuente: Instituto WHOI
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