Desde biólogos, matemáticos, ingenieros mecánicos, aeroespaciales y hasta abogados, se reúnen ahora en en el grupo de Neuro Robótica, del Centro Interdisciplinario de Ciencias e Ingenierías, en la Universidad Case Western Reserve, en Ohio.
Todos con el interés de innovar e inspirados en buena parte, en los animales, desde cangrejos hasta moscas. Se trata de organizar la ciencia en torno a problemas, no de disciplinas, explican sus directores.
Preparar un robot para el mundo físico, con todas sus inconsistencias, requiere de muchos expertos diferentes, sostiene la directora académica del grupo, Kathryn Daltorio, quien trabaja en robots que puedan arreglar tuberías subterráneas, observando el comportamiento de los gusanos.
A su vez, Hyoung Suk Suh, ingeniero geotécnico, investiga la interacción de los robots con el suelo; mientras que la experta en neurobiología, Gabriella Wolff, estudia el cerebro de los insectos y crustáceos, en sus funciones olfativas, táctiles y visuales.
En la misma línea, trabaja el matemático Peter Thomas, con modelos computacionales para entender los principios de comunicación de los sistemas biológicos.
Otros, entre tanto, – entre más 300 investigadores y estudiantes- de se dedican a profundizar sobre el impacto de la robótica y los derechos de la sociedad.
Fuente: Universidad Case Western Reserve
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