Diferentes instituciones realizan en Ocubre, la “Semana de los Libros Prohibidos”, haciendo caer en cuenta de la importancia de la lectura, sin restricción alguna, como lo plantea la Organización PEN America, que reúne a más de 4.000 autores, ilustradores y traductores.
Según sus estadísticas, durante el último quinquenio, se han registrado más de 23.000 casos de prohibición o restricción, en 451 distritos escolares, en 45 Estados de la Unión.
Un total de 11.982 casos han ocurrido en los últimos, dos años; siendo Texas el más destacado ( 8.370), seguido de Florida (3.212) y Ohio (117). En dicha campaña se han prohibido 7.370 libros, de los cuales 4.500 corresponden a nuevas publicaciones.
Frente a ese corriente, se llevan a cabo iniciativas como la dirigida por la profesora e investigadora post doctoral, Dulcey Hunter, de la Universidad de Chicago, que ha organizado una colección de 2.000 títulos, a fin de facilitar la investigación sobre sus contenidos y mantener activa la discusión sobre los mismos. Observar, por ejemplo, porque los profesores de las escuelas públicas, se abstienen de llevar a las aulas libros que son controvertidos.
Un 40 por ciento de los libros censurados, presentaban experiencias vividas por personas de color y la comunidad LGBTQ A+, explicó. Es importante dejar los libros “en paz”, anota.
En el mismo sentido, la profesora de Trabajo Social y Desarrollo Positivo de la Juventud Sheretta Butler-Barnes, de la U. de Washington en St. Louis Misuri, señala que la prohibición de libros perjudica a los niños al limitar las historias que reflejan la historia, la cultura y sus identidades.
En su Estado cerca de 300 libros han sido retirados de las bibliotecas, por decisión de funcionarios de gobierno y juntas escolares. Todo lo anterior ocurre, no obstante que una doctrina de la Corte Suprema, de 1.982, reitero que la prohibición de libros es inconstitucional.
Fuente: Universidad de Chicago, Universidad de Washington St. Louis, Org. PEN America
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