Las campañas de los últimos 30 años, de la industria petrolera de Occidente, para ocultar el daño ambiental de las energías fósiles, – e incrementar la producción de hidrocarburos-, catapultó a China como potencia mundial de energías limpias, de acuerdo con el análisis del abogado ambientalista Aaron Regunberg, vinculado a la organización Public Citizen.
Aunque Estados Unidos fue pionero en la investigación sobre energías limpias – baterías eléctricas, motores eléctricos-, etc- el poder de las grandes compañías petroleras, frenó su desarrollo y propició el incremento de la producción de crudo, -desplegando paralelamente campañas para distorsionar la información, sobre su responsabilidad en el calentamiento del planeta.
Mientras tanto China, sin la influencia de las petroleras de Occidente, incorporó en su Plan Quinquenal del 2010, el fomento de las energías limpias. En apenas, 15 años, China se convirtió en potencia mundial produciendo el 92 por ciento de los paneles solares y el 82 por ciento de las turbinas eólicas, explica Regunberg.
Por su parte, Estados Unidos se fortaleció como un petroestado, apoyando la industria con millonarios subsidios. De haber actuado, en su momento, con responsabilidad ambiental, la carrera para frenar el calentamiento climático, hubiera sido mucho más manejable, señaló.
Lo que ha sucedido – por cuenta de las grandes petroleras de Occidente- constituye el peor fraude climático y el crimen más despreciable de la historia de nuestra especie, sostuvo Regunberg.
Fuente: The New Republic/ Public Citizen
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