Al margen de sus investigaciones de astrofísica, en relación con las partículas de neutrinos, Abigail Bishop, aprovechó para observar las cosas desde un ángulo mucho menos común: el Polo Sur y parada en las manos.
Aunque todo sigue siendo igual, la Luna -por ejemplo- se ve con una cara diferente; como cuando un astronauta observa a dos personas paradas en cada uno de los Polos, que se verían como si estuvieran acostados boca abajo.
Igual ocurriría, si estas dos personas se pararan en los extremos de la Línea Ecuatorial, una en Colombia y otra en Indonesia, explica.
Fuente: Universidad de Wisconsin-Madison
Tu Opinión es importante