Un mansa mascota, y un lobo salvaje, sirven de personajes al profesor de Derecho de la Universidad de Harvard, Jordi Weinstock, en su clase sobre las responsabilidades que pueda generar un daño, provocado por un programa de IA (ahora bautizado como un agente de IA).
Si un pomerania, o un pitbull, llega a morder a alguien, su amo, claramente identificado, probablemente responderá por el daño causado; pero si se trata de un zorro o un lobo, no hay cómo demandar a alguien, explica el profesor. El símil del modelo canino, hace caer en cuenta del grave riesgo que enfrenta la sociedad actual, cuando a través de la Inteligencia Artificial, se estan creando monstruos desconocidos, que pueden causar daños irreparables.
Y si el agente de IA tiene acceso al dinero, eso lo hace más peligroso, sostiene el profesor que lleva largo tiempo dictando una cátedra sobre Internet y Sociedad. Un agente de IA capaz de vaciar la billetera de criptomonedas de alguien y tener un gran impacto financiero, causa graves daños, y no hay un responsable claro que pueda controlarlo. Eso es un lobo, agrega.
Ahora nos enfrentamos a la realidad de entidades que operan en el mundo y que no necesariamente responden ante un tribunal, señala Weinstock.
Fuente: Universidad de Harvard
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