Detrás de la decisión arbitral, de una jugada en fuera de lugar, en el fútbol, que alegra o entristece, a seguidores según el bando, hay 10 años de trabajo, de ingenieros, deportistas, matemáticos e informáticos, vinculados a un laboratorio del MIT.
La tecnología, -que analiza las coordenadas y datos de 22 jugadores y tres árbitros, 50 veces por segundo, con base en los registros visuales de una docena de cámaras ultrarrápidas, adicionalmente a los datos del chip del balón, que arroja 500 señales, por segundo, – fue ampliamente probada por los expertos del Laboratorio de Deportes (Sports Lab), puesto en marcha en el 2015, por las profesoras Anette Hosoi y Christina Chase, además de consumadas atletas. Finalmente, fue acogida por la FIFA, incluyendo no solo las imágenes de la masa corporal, sino las de manos y pies.
En la actualidad, con el concurso de otros jóvenes científicos, entre los que se cuentan Sara Way y Henry Wang, su trabajo se ha ampliado a otras disciplinas, como el baloncesto, el atletismo, y el patinaje artístico, entre otras.
Mientras que en el caso, del baloncesto, estudian el rendimiento del jugador al pasar el balón o tirar a encestar, en el patinaje, miden la capacidad y velocidad de los giros, por ejemplo; y en el atletismo, el tipo de zapatilla y el impacto de los pies en la superficie, y su gasto de energía.
La idea de refinar el fuera de lugar, dicen, no es sustituir el trabajo de los árbitros, es ofrecerles una herramienta para ayudar a precisar una de sus decisiones más complicadas, que puede significar el triunfo o derrota, en un mundial.
Fuente: Instituto Tecnológico de Massachusetts -MIT-
Tu Opinión es importante