Una etiqueta que marque la huella ambiental que deja la producción de alimentos, acompañado de un impuesto que grave a los rubros que más contaminan, reduciría significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
La producción de alimentos, es responsable de una tercera parte de las emisiones mundiales de CO2, señalan los autores de la propuesta, por lo cual dichas medidas serian favorables a una reducción de la contaminación ambiental.
Para el caso de Inglaterra, donde se desarrolló la investigación, el impacto del etiquetado sumado a un impuesto de solamente 34 Libras Esterlinas, sobre la canasta de alimentos promedio, por persona, al año, llevaría a una reducción de las emisiones de CO2 en alrededor de un 10 por ciento.
El trabajo fue dirigido por el profesor de Economía Ambiental de la Universidad de Exeter, Ian Bateman, y la profesora Michela Faccioli, con sus colegas Marco Tomasi y Carlo Fezzi, en la Universidad de Trento.
Fuente: Universidad de Exeter
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