Ojalá que las escuelas hagan que los niños ..vayan más despacio

Priorizar el juicio y el sentido del deber, en las aulas (Cortesía Big Think)

El profesor y filósofo, Gert Biesta, de la Universidad Maynooth, en Irlanda, da sus argumentos por los cuales se debería desconfiar de la IA, en la educación.

Lo que sigue, son apartes del diálogo sostenido con Biesta, por el investigador y también filósofo, Shai Tubali, de la Universidad de Leeds, publicados recientemente en la plataforma de Internet, Big Think.

En las aulas -advierte Biesta- cada vez hay menos espacios para la reflexión, claves para el aprendizaje; estos se han ido reduciendo en las escuelas que priorizan la velocidad, el aprendizaje eficiente y los resultados medibles; nada ha contribuido más a minimizar ese espacio, que la IA: una máquina prácticamente diseñada para apresurarnos a superar el momento de la incertidumbre, antes de que hayamos tenido la oportunidad de digerir lo que está pasando.

«Cuanto más rápido vayan los estudiantes», afirmó Biesta, «menos oportunidades tendrán para dudar, juzgar o sentir incertidumbre».

Ante todo, la IA fomenta la dependencia. «El mayor desafío que veo es que se trata de una tecnología altamente adictiva y, por lo tanto, te absorbe fácilmente y te hace olvidarte de ti mismo», afirmó Biesta, 

Los modelos de lenguaje modernos, pueden elaborar casos interesantes, pero lo que no pueden hacer es saber juzgar el resultado, y aplicar el sentido del deber, si lo que se hace es correcto o no. Bajo esas circunstancias- señala- la conciencia moral queda por fuera del aprendizaje.

Mucho antes del auge de la IA generativa- indica Tubali-, Biesta utilizó una máquina más sencilla para ilustrar este punto: una aspiradora robot. Si la colocas en una habitación una vez, choca con las patas de las mesas, las esquinas de las sillas, las paredes, e incluso con algún perro o gato. Si la envías de nuevo a la misma habitación, ajusta su ruta, volviéndose más eficaz e inteligente al navegar por el espacio. «Pero lo que la aspiradora robot nunca puede hacer es juzgar si la habitación en la que se encuentra, merece ser limpiada o no», afirmó Biesta.

Una tarea urgente de los educadores en nuestro tiempo, debería ser, preguntar con regularidad si uno va en la dirección correcta. Para el efecto, debemos ayudarnos a mantener vivos los momentos de vacilación y reflexión, no solo en los niños, sino también en los adultos que vivimos en una sociedad que nos arrastra en todas las direcciones. Hay que ofrecerles a los hijos, el regalo, de enfrentarse a la cruda realidad, que te hace reflexionar y resistirte a seguir un guión.

Durante una reciente visita a una escuela primaria, Gert Biesta se topó con una escena que le encantó. En el aula de manualidades, a los niños se les hizo una invitación abierta: «Aquí tienen materiales, cartón, pegamento y palitos. Durante esta hora, pueden hacer lo que quieran». No había ningún ejemplo en la pizarra, ni una versión correcta al final. Lo que podría haber parecido una simple clase de manualidades se convirtió, para él, en un verdadero encuentro con la libertad.

Como Biesta lo expresó en una conversación con Big Think, esa tarea es mucho más difícil que simplemente recibir instrucciones: “Se trata de enfrentarse a tu propia libertad, cuando necesitas averiguar: ¿Qué haces si nadie te dice qué hacer?”.

Fuente: Big Think

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