Científicos buscan cómo conservar el cangrejo herradura, del cual se capturan en las costas del Atlántico norte, alrededor de 300.000 ejemplares, por año, para extraerle su sangre azul.
El galón puede costar en el mercado, US$60.000, pues es un producto clave en los laboratorios farmacéuticos, para detectar y erradicar cualquier residuo contaminante, en el proceso de fabricación de vacunas.
Así lo explica, la profesora de Zoología, Rachel O’Neill, quien dirigió recientemente la secuenciación del ADN, de esta especie, considerado el animal más antiguo del mundo, y el único sobreviviente terrestre, después de los dinosaurios. En su trabajo, en el que la acompaña la profesora Kate Castellano, acredita la identificación del genoma del koala, de un canguro miniatura y de una especie de medusa (salpa), entre otras investigaciones.
En su tarea, con el apoyo de sus alumnos, ya ha marcado cerca de 100 mil cangrejos, a fin de hacerle seguimiento, pues después de extraerles la sangre, un número significativo (17%), no sobrevive; el resto de la población regresa a las zonas costeras y pueden vivir hasta 30 años, se explicó.
Este cangrejo gigante, cuya caparazón puede alcanzar medio metro de diámetro, se caracteriza por tener 10 patas, ojos en la cola y una bisagra que le permite plegarse y voltearse.
Paralelamente, un grupo de trabajo integrado bajo el proyecto Limulus, está avanzado en el desarrollo de un sustituto sintético de la sangre azul, para fines industriales.
Fuente: Universidad de Connecticut
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