La explotación de petróleo y gas, mediante el sistema de “fracking”, arroja más de 72 millones de residuos líquidos y más de 800 mil toneladas de residuos sólidos, al medio ambiente del Estados de Pensilvania, según la revisión de registros llevados a cabo por la organización independiente Frac Tracker Alliance, correspondientes al 2025.
Aunque los pozos perforados bajo esa modalidad solo representan el 15 por ciento de los campos de hidrocarburos en explotación, contribuyen con más del 98 por ciento de los residuos, muchos de ellos tóxicos, se explicó.
Las cifras son el resultado de la revisión de más de 400 mil páginas de registros, indicó el experto Matt Kelso, uno de los investigadores. Los desechos terminan en plantas de procesamiento, almacenamiento temporal y vertederos que liberan sustancias tóxicas, dejando a la población lidiando con la carga de vivir cerca de desechos tóxicos, a menudo radiactivos, mucho después de que el Estado deja de controlarlos, señaló.
Fuente: FracTracker Alliance
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