Investigadores de varias universidades, siguieron a 4.300 niños, durante cuatro años, encontrando que los patrones de uso compulsivo del celular implica altos riesgos para la salud, incluyendo el suicidio.
El grupo fue seguido desde que los niños tenían 10 años, descubriendo, asimismo, que restringir su uso no es suficiente para reducir sus conductas suicidas. No es el tiempo en que permanecen pegados a las pantallas, es su interacción con las redes sociales, explicaron. El uso de videojuegos, resultó menos dañino, anotaron.
En general los adolescentes mostraron problemas de ansiedad, depresión, agresividad y falta de atención. La investigación fue dirigida por profesores de psiquiatría y neurociencias, Yunyu Xiao, Yuan Meng, en Cornell, y John Mann, en la Universidad de Columbia, entre otros. Contaron con la colaboración de expertos de la Universidad de California, en Berkeley.
Fuente: Universidad de Cornell
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